Historia de la Congregación de Hermanas Franciscanas Hijas de la Misericordia

La Congregación de Hermanas Franciscanas Hijas de la Misericordia fue fundada en Pina (Mallorca), en 1856, por Gabriel Mariano y Josefa Ribas de Pina –Son Concepción de San José.

  1. La etapa fundacional de la Congregación (1856-1878) se entiende como el período carismático, el trayecto que coincide con la vida de los fundadores. Fue erigida como congregación diocesana, aprobada por el Gobierno Civil y con Constituciones confirmadas por el obispo Miquel Salvá (1856), al amparo del espíritu del Concordato de 1851 entre España y la Santa Sede. Los primeros decenios, la congregación creció sistemáticamente entregada a la labor asistencial y educativa en las pequeñas localidades de la isla de Mallorca. Como momentos más significativos de este tiempo hay que destacar la presencia en la Guerra de Africa (1859-1860), donde cinco religiosas sirvieron en los hospitales de sangre; la labor abnegada durante la epidemia de cólera de 1865, cuando las religiosas vuelan a atender a los contagiados en los hospitales de Palma, y durante el contagio de fiebre amarilla de 1870, momento en el cual Sor Luquésia se convierte en la primera mártir de la Congregación. Globalmente, la Congregación cuenta ya con un grupo de religiosas había obtenido el título de magisterio y se había abierto un centro de estudios en Palma con esta finalidad; la Congregación disponía de escuelas de niñas y de párvulos. Gabriel Mariano muere en 1873, dejando 19 comunidades. La superiora general, Sor Concepción de San José fue elegida de forma sistemática hasta su muerte, acaecida en 1878, en la localidad de Selva, dejaba una congregación presente en 20 localidades, todas de la isla de Mallorca. A la muerte de los fundadores, la congregación persistió, durante cuarenta y tres años más como instituto de votos simples.
  2. Una congregación diocesana, de votos simples y mallorquina (1878 -1921). A pesar de haberse expedido elDecretum Laudis, en 1871, tramitado a través de la Curia Diocesana de Mallorca pero no aplicado, por motivos que todavía desconocemos, la Congregación de Franciscanas Hijas de la Misericordia continuó, hasta 1921, como Congregación Diocesana, dependiendo del Obispo de Mallorca. A la muerte de la Fundadora (1878), Sor Viridiana Rigo fue elegida Superiora General. Entre 1878 y 1921 se sucedieron, además de la mencionada, los mandatos de Sor Josefa de Jesús Rigo y Sor Micaela Ripoll. En 1921, la Congregación contaba con 42 comunidades, después de la unificación con las Franciscanas de Manacor (Manacor, Valldemossa y Petra), y las Franciscanas de Porreras (1884-1887). La integración en el Instituto Diocesano de la Caridad (1911) no tuvo a penas consecuencias sobre el instituto exceptuando sobre las Constituciones que, posteriormente también fueron adaptadas al Código de Derecho Canónico (1917). La Hermana Micaela Ripoll fue la encargada de ejecutar el Decretum Laudis, una vez descubiero, en el Archivo Vaticano, por el P. Arnaldo Rigo Cañellas, Superior General de la TOR.
  3. Auge, expansión i universalización de la Congregación (1921-1960). El descubrimiento de la existencia del Decretum Laudis (firmado en marzo de 1871) permitió a la Congregación pasar a ser de hecho de Derecho Pontificio, y pudo iniciar así su expansión fuera de los límites de la diócesis de Mallorca. Entre los años veinte y el final del decenio de 1950, las Hijas de la Misericordia fundaron en Menorca, Italia, Castilla la Mancha y Cataluña. En el momento de la celebración del Centenario (1856-1956), la Congregación mantenía prácticamente el mismo modelo comunitario y ocupaba espacios de atención social semejantes a los orígenes. No obstante, se había enriquecido con presencias nuevas, contaba con escuelas propias en la periferia urbana de Palma, trabajaban en clínicas privadas y atendían hospicios y residencias de ancianos en zonas rurales diversas. Entre 1921 y 1960, se sucedieron los generalatos de Sor Micaela Ripoll (1918-1929), Sor Fermina Ferragut (1929-1941), Sor Catalina Bauzá (1941-1953) y Sor María Ignacia Tugores (1953-1959). Durante estos cuarenta años se fundaron 56 comunidades nuevas, lo que significaba que en 1960 la Congregación había fundado ya 101 conventos (62 en Mallorca, 12 en Menorca, 6 en Italia, 21 en la Península –Castilla y Cataluña). Ocho de estas se habían cerrado por circunstancias diversas. La expansión de la Congregación tiene un componente geográfico, de tal manera que en 1931 el 18,4% de las comunidades estaban fuera de la isla de Mallorca. Continuó creciendo incluso durante la Segunda República y consecuencia de la Guerra Civil (1936-1939) se clausuraron tres comunidades, las tres en la zona republicana (Quero, Barcelona y Besalú). En Menorca, Castilla y Cataluña las comunidades sufrieron directamente los efectos de la guerra, al punto que dos hermanas, Sor Micaela Rullán y Sor Catalina Caldés, sufrieron el martirio en Barcelona, víctimas de la barbarie de grupos anarquistas incontrolados. Ambas fueron beatificadas en octubre de 2007. El período de 1939 a 1959, se puede destacar la estabilización en Mallorca y la expansión en Menorca y Castilla la Mancha, especialmente. Durantes estos veinte años se fundaron 27 nuevas comunidades, únicamente dos de las cuales en Mallorca. A pesar de que se cerraron algunas comunidades, como las de Capdevànol 1947, la Clínica de Bastia 1955, la del Palacio Episcopal de Mallorca 1955 y la Clínica Maó 1956, la Congregación experimentó un crecimiento significativo tanto al número de comunidades como de religiosas. Así, en 1959, la Congregación contaba con  696 religiosas.
  4. Especialización i profesionalitzación (1960-1990). Como consecuencia de las grandes transformaciones económicas en Europa y en España, a comienzos de la década de 1960, la Congregación se abre a nuevas presencias (Mater Misericordiae, entre otras), optó por una mayor especialización y el Tercer Mundo aparece como un nuevo escenario al que la Congregación intentará responder de forma generosa (Bolivia y Perú, sobre todo). También fueron años de secularización y de profesionalización sistemática de los servicios sociosanitarios, sanitarios y la nueva ley de enseñanza. Sor Maria Mulet (1959-1971), Sor Catalina Martí (1971-1983), Sor Francisca Riutort (1983-1989) y Sor María Rigo (1989-1995) fueron las superioras generales de la Congregación. Un período que se puede caracterizar como el final de la etapa de cristiandad y de impacto del Concilio Vaticano II, del que emana un nuevo perfil de Congregación, a partir de una nueva teología de la vida religiosa; nuevas Constituciones a partir del redescubrimiento de las Constituciones de 1856 y del espíritu carismático del Fundador, aprobadas el 14 de septiembre de 1982. La renovación se institucionalizó en el Capítulo especial de 1969 con la finalidad de las Hermanas ajustasen su estilo de vida al nuevo espíritu eclesial.
    A pesar de la inercia y la labor realizada durante las décadas de 1950 y 1960, la ley de educación de 1970 acabó con el modelo tradicional de centro escolar popular destinado a la enseñanza primaria de las niñas; y provocó un lento proceso de recesión de los centros escolares rurales, a pesar de que inicialmente se mantuvieron los parvularios. No obstante, como consecuencia del boom turístico en Mallorca, la llegada de inmigrantes y la formación de nuevos núcleos urbanos de población, la Congregación promovió diversos jardines de infancia en algunas zonas de la costa como Cala Rajada, Calvià, Santa Ponça, Cala d’Or y Paguera. Por otra parte, comienza un nuevo período que requiere una mayor formación académica y profesional por parte de las religiosas, una mejor formación teológica y espiritual y una mayor inquietud por la vida comunitaria. Marratxinet, Son Bono y Villanueva de Alcardete aparecen como centros de espiritualidad que obedecen a estas nuevas exigencias. Un perfil y una proyección nueva en las fundaciones: se percibe un desplazamiento de las obras de la Congregación, de los espacios tradicionales a la periferia de las ciudades y al Tercer Mundo, un fenómeno común en la mayoría de congregaciones femeninas. En treinta años se promovieron 29 nuevas fundaciones. Se diversifica y universaliza la presencia del carisma de misericordia. Este proceso coincide con el cierre de 41 comunidades, la mayoría en Mallorca El año 1971 supuso el final de una etapa para la Congregación. En aquel momento contaba con un total de 701 religiosas. El cambio de dinámica vocacional afecto progresivamente a la Congregación durante las décadas de los setenta y ochenta. El número de religiosas descendió sistemáticamente y aumentó la edad media de las mismas.
  5. El presente (1990-2010). Desde 1990, la Congregación ha sido regida por Sor María Rigo (1989-1995), Sor Antonia Barrilero (1995-2007) y Sor Paulina Aguirre (desde 2007). Durante estos últimos veinte años se ha consolidado el proceso de descentralización de la Congregación. Después de recibir las orientaciones pertinentes, en 1984 se constituyeron las Delegaciones Regionales de Bolivia, Castilla e Italia. Desde 1984, con Sor Francisca Riutort, como hemos visto, la Congregación ha evolucionado de una estructura unitaria a las delegaciones. Se crearon, además, las de Perú (1989), Texas-Mexico (1990), Mallorca (1993) y  Menorca (1993). Actualmente se mantienen las de Bolivia, Castilla, Italia, Mallorca-Menorca, Perú y Texas-Mexico. Durante este período, se han erigido 16 nuevas comunidades y se cerraron 38. El modelo de las nuevas presencias, siguiendo la opción preferencial por aquellas zonas rurales más desatendidas, como ya se había iniciado en 1987 con la fundación en diversas localidades rurales de Extremadura. Quedan 9 de las 20 fundaciones de la etapa fundacional; 12 de las 42 comunidades mallorquinas fundadas antes de 1921. De las 145 fundaciones que la Congregación ha creado a lo largo de 154 años de historia, se mantienen vivas 68.