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Palabras finales

PALABRAS FINALES DEL XIX CAPÍTULO GENERAL

Pina, 30 de Julio de 2018

Nos decía Teodoro Suau al iniciar el Capítulo que deseaba que al terminar el mismo estuviéramos más contentas de ser lo que somos. No sé si en el hondón de nuestro ser se ha conseguido este objetivo. Desearía que así fuera porque sería la demostración efectiva y afectiva de que hemos encarnado en nosotras aquella máxima del fundador que decía que la esperanza y el amor siempre van unidas al dolor. El gozo y el dolor son dos caras de la misma moneda, y para quienes hemos decidido seguir a Jesús, la muerte y la resurrección son la dinámica existencial que da sentido al seguimiento.

Creo sinceramente que todas necesitamos en este momento descanso, para recuperar la energía que hemos consumido aquí. Desde la distancia, podremos valorar esta experiencia en su conjunto, y no quedarnos únicamente con lo que nos ha hecho mal, lo que nos ha hecho sufrir. Hay elementos y vivencias que nos han hecho gozar y que, a mi modo de ver, debemos subrayar para que nos devuelvan al territorio común, y nos permitan escuchar el imperativo que nos marca el horizonte: IMPULSA VIDA CON TU MISERICORDIA

Dice el refrán que es de bien nacidos ser agradecidos, y es por ello que:

  • En primer lugar tengo que dar las gracias al Gobierno que cesa por haber puesto en marcha el Proyecto Impulso y haber preparado con dedicación estos días, con el objetivo de que todas las presentes tuviéramos un conocimiento de lo que se mueven en los proyectos de más envergadura y para que proyectáramos nuestro futuro con realismo y con esperanza.
  • Hacer mención también a la organización de la casa de Pina, nuestra casa, al equipo de logística que nos ha alimentado bien y además destacar la actitud de alegría en el servicio, aunque sabemos que es una tarea que cansa.
  • Quiero agradecer también la preparación de la liturgia, su diversidad, en todas ellas, el elemento común de comenzar el día o acabarlo poniendo nuestra mirada en Aquel que nos mira con ternura y que nutre nuestra existencia, y aunque yo forme parte de él, creo que el apoyo de los instrumentos musicales han embellecido estos momentos. También agradecer a todos los sacerdotes que han presidido las Eucaristías por su cercanía y sus palabras oportunas en cada momento.
  • Si bien todas tenemos una corresponsabilidad en el Capítulo, hay hermanas que tienen que prescindir de paseos, de momentos gratuitos de compartir y convivencia porque puntualmente las Actas tienen que estar a punto. Gracias de corazón. Así como las que han formado parte del Equipo Dinamizador y el equipo de comunicación, que de igual manera tienen un plus diario de trabajo. Quiero agradecer a las dos hermanas del Equipo de Redacción que me liberaron del mismo y junto con Arantza han asumido el introducir todos los cambios que juntas habíamos consensuado.
  • Tengo que hacer obligada mención a las personas que han pasado por este Capítulo y que nos han ofrecido su implicación en el Proyecto Impulso, a quienes, situados en otra posición diferente de la nuestra en la Congregación, nos regalan su profesionalidad, su ayuda y su frescura en esta misión de misericordia.
  • Creo que tenemos que agradecer, y aunque no estén aquí, la presencia de Maribel, Marianela y Elizabeth (junioras). Sus palabras y su presencia también nos han introducido en un espacio de esperanza que siempre es saludable.
  • Y por último, quiero agradecer la presencia de Arantza en este Capítulo. Has sido realmente una facilitadora para que, nuestras reflexiones sean el fruto del consenso, consiguiendo la tranquilidad de todas. Has sido bálsamo en muchos momentos y por ello te agradezco de corazón tu presencia aquí.

Deciros que el Equipo de Gobierno tomamos nota de todas las recomendaciones que nos habéis hecho. No sé si seremos capaces de responder a vuestras expectativas y a las de las hermanas de la Congregación, pero lo que sí puedo prometeros es que haremos lo posible para que pueda ser.

El futuro próximo no puede estrechar el horizonte: los nuevos profesionalismos (conocimientos y competencias) pueden contribuir a ampliar nuestros horizontes, pero sobre todo a no quedarnos al margen del futuro, prisioneras de visiones cortas que, a la larga, inmovilizan el camino conjunto. 1 El futuro próximo pasa por hacer caminos junto a otros y otras, uniendo fuerzas y generando el ímpetu necesario para continuar nuestra misión, adaptada al marco real en el que nos desenvolvemos.

A partir de ahora, nos toca mirar al futuro con esperanza, nos toca creernos que juntas somos más, nadie somos imprescindibles, pero todas somos necesarias. Nos toca acoger el Proyecto Impulso y que nos ronde con frecuencia la pregunta ¿hasta dónde quieres implicarte hoy en el hermoso programa de una misión de misericordia ordenada, planificada, pensada, responsable? Si esta pregunta no nos la hacemos, si no tiene contenido real, si no llega a la realidad del frágil, la espiritualidad de la misericordia y el Proyecto Impulso quedará en estadios iniciales. Nos decía Fidel Aizpurúa en un encuentro con los Consejos Delegacionales: ¿No habría que pensar que el secreto de Jesús es, justamente, su honda misericordia, su comprensión de lo humano, su situarse en ese otro punto de mira que el del interés, el egoísmo y el salvar el propio pellejo? ¿No habría que pensar que su energía procede de su hondo amor, de su pasión por la persona y de su pasión por Dios? La convicción de que el Dios de la Vida que nos mostró Jesús con sus comportamientos es nuestro compañero de viaje debe llenarnos de paz y bien. Quiero acabar esta intervención con una oración; es la versión libre del salmo 22, escrita por Llorenç Tous y aunque lo proclame en primera persona y en singular, me gustaría que en el fondo de nosotras la hagamos nuestra y que sintamos de verdad que nuestra vida es una fiesta celebrada con otros y con otras.

El Señor es mi compañero de viaje, nunca me fallará
Me prepara sorpresas que nunca hubiera soñado.
Me alimenta con su amor y su Pan.
Mantiene así mi tono vital.
Su amor fiel me acompaña siempre, lo sé por experiencia.
Percibo su presencia en los signos que la insinúan.
Aunque llegue a situaciones límite, seguiré confiando.
Porque tú estás conmigo.
Mi vida es una fiesta celebrada con otros.
Todo me habla de tu bondad y tu gracia.
Te seguiré con alegría, Señor, todos los días de mi vida.

Alicia García Lázaro
Superiora General

 

Nota 1 “A vino nuevo, odres nuevos”. Pág. 87. CIVCSVA 2017