Viene… Acampa… Permanece…
Viene, abraza nuestro ser
y nos regala un misterio de armonía.
Acampa, y su mirada besa nuestra debilidad
y la alegría invade nuestra existencia.
Permanece, transforma nuestras desesperanzas
y nos conduce al gozo del don de la vida,
a besar y cuidar la casa común,
a acariciar la vida amenazada…
Porque Dios viene, acampa y permanece
es por lo que mi NAVIDAD,
y la tuya, y la nuestra es FELIZ.
Gobierno General Franciscanas
Hijas de la Misericordia
Navidad 2016