Como higuera seca que se nutre de agua y luz para sanar y acceder a una nueva vida, la Palabra de Dios nos acompaña hacia la conversión.
En este tiempo de reflexión, nos invita a purgar las ramas que, como el arbusto extenuado por la falta de riego, no dan fruto.
Al igual que el árbol de la imagen, por muy dura que sea la pared a la que nos enfrentamos, Él nos dará la fuerza para la renovación.
Entreguémonos a su alimento para llenar nuestras vidas de brotes verdes.

