Este martes 14 de septiembre se han celebrado en la iglesia de Pina los 165 años de vida de la Congregación. Una celebración muy especial, ya que debido a la crisis de la Covid no había sido posible reunirse.
Un encuentro fraterno, que ha sido también una oportunidad, para hacer memoria y celebrar la vida de todas las hermanas que nos han dejado a lo largo de estos largos y difíciles meses de pandemia.
En el día en que la iglesia celebra la Exaltación de la Cruz, la hermana Alicia García inició la eucaristía con estas palabras: “Cuando un creyente mira al crucificado y penetra con los ojos de la fe el misterio que se encierra en la Cruz, solo descubre amor inmenso, ternura insondable de Dios que ha querido compartir nuestra vida y nuestra muerte hasta el extremo”. Palabras que reflejan no solo lo que los fundadores debieron sentir cuando “dieron a luz” a la Congregación; también expresan el sentir de tantas mujeres generosas y valientes que encausadas en la misión de Misericordia que ellos iniciaron, han dado y dan su vida diariamente para hacer del mundo un lugar mejor.













