El sábado día 19 nos reunimos para comer juntos y clausurar así nuestra actividad anual: la colonia de verano de un buen grupo de voluntarios, chicos y chicas de Mater y hermanas franciscanas. Los día 30 de julio al 4 de agosto fue la actividad clave que, como hace ya muchos veranos venimos haciendo y cuidando con especial cariño. Llegar a CA NOSTRA, a NUESTRO HOGAR, se ha convertido en el espacio donde se da la magia del encuentro, del abrazo, del pequeño detalle que se convierte en comunicación. Sin necesidad de palabras inteligibles, solo con la mirada, la sonrisa o el sollozo, con la canción, el juego, el mar, la buena comida, y tantos momentos de expresión espontánea culminan en la celebración en la noche del jueves, a la luz de la luna y con el ruido de las olas del mar. Este año, desde la parábola del sembrador, hemos compartido la acogida de tantos mensajes que van calando en el corazón de cada una /o y dan el color y el fruto de la amistad, el gozo, el sentido de la experiencia vivida durante estos días.