La circunstancia actual nos está haciendo descubrir la fragilidad humana y al mismo tiempo la capacidad extraordinaria de entrega.
OBSERVA, y en el pasado encontrarás historias de vida que quizás te ayudarán a mirar el presente y el futuro con esperanza. Cinco hermanas Franciscanas Hijas de la Misericordia se ofrecieron voluntarias para ir a los Hospitales de sangre durante la Guerra de África (1859).
TE SORPRENDERÁ cómo alguna de estas hermanas se presentaron voluntarias durante la epidemia de cólera de 1865. En unas condiciones lamentables, totalmente expuestas, acompañaron en los hospitales de contagiados, sobre todo en el de los Capuchinos.
¡HASTA DAR LA VIDA! La franciscana Sor Luquesia, con sólo 33 años, murió en Palma asistiendo a los afectados de peste amarilla. Sabía que se exponía, como había pasado en África en 1859 y en Palma en 1865, pero no temía el riesgo. La epidemia estaba presente en la vida de cada día, pero aquellas convulsiones ayudaron a crecer a las personas, agrandaron la dinámica de las asociaciones y dejaron historias que hoy vale la pena recordar y de las que aprender.

