




Al comenzar un nuevo curso, recibimos una vez más el regalo de ponernos en camino, abiertos y abiertas a la novedad de Dios y a los desafíos de nuestro tiempo. Cada inicio es una oportunidad para volver a lo esencial, para renovar nuestra mirada y para preguntarnos desde dónde queremos vivir, servir y caminar.
Con este deseo, el pasado 19 de septiembre celebramos en Villanueva de Alcardete, Toledo, la Jornada de formación “Francisco de Asís: El tesoro de un pobre que se entrega”, en la que nos acompañó Víctor Herrero de Miguel, franciscano capuchino, hermano y amigo nuestro, compartiendo una enriquecedora conferencia.
En este tiempo tan significativo, en el que seguimos profundizando en la riqueza del carisma franciscano, nos acercamos de nuevo a la experiencia de Francisco, no solo como una figura del pasado, sino como un hermano que continúa inspirándonos hoy.
Su manera de escuchar el Evangelio, de vivir la fraternidad, de abrazar la sencillez y de reconocer a Dios presente en toda la creación nos ofrece claves valiosas para nuestra vida.
Os compartimos las seis ideas esenciales que nos dejó la jornada:
La gratuidad
Vivir con gratuidad implica abandonar la necesidad de poseerlo todo y mantener el corazón y las manos abiertas para acoger lo que nos llega y compartirlo.
Vivir con autenticidad
Más allá de los papeles que representamos o de las expectativas externas, lo importante es mostrarnos con sencillez desde nuestra verdad, sin máscaras.
Escuchar de tú a tú
Servir al hermano y a la hermana pasa por saber escuchar de verdad. Reconocer a la persona en su realidad concreta es la base de la fraternidad.
Elogio de la diferencia
Nadie es autosuficiente, nos necesitamos mutuamente. Cuando una persona con un origen, cultura o costumbres distintas entra en nuestra vida, no debemos sentir amenazada nuestra «normalidad», sino recibir esa diversidad con el corazón abierto, como un regalo que nos enriquece.
Valorar lo sencillo
El afecto de la amistad, los detalles cotidianos y la belleza de lo aparentemente inútil alimentan el alma y nos recuerdan que la maravilla de la vida nos excede.
Aportar luz en la oscuridad
Aun en momentos de dolor o pérdida, la memoria de quien amamos nos llena de fuerza y nos anima a convertir nuestra propia existencia en vida y esperanza para los demás.
La jornada se convirtió en un momento de encuentro, donde pudimos crecer como familia carismática, compartiendo con ilusión todo lo que se avecina en este nuevo curso.
Para terminar, disfrutamos de una deliciosa comida preparada por el equipo de cocina de nuestra sede; lo que nos dio la oportunidad de alargar la conversación y seguir intercambiando experiencias alrededor de la mesa.
Gracias a todas las personas que aportaron tanto a este encuentro: al equipo del colegio San Francisco de Asís de Ciudad Real por compartir con tanto humor y cercanía la realidad de sus aulas, cómo educar para formar mentes reflexivas y con sentido crítico; a las compañeras de Mater, que no dudaron en venir desde Mallorca y que obsequiaron a los y las asistentes con una original bolsa de tela realizada por las personas usuarias de sus proyectos; a nuestras Hermanas, por su valioso trabajo de coordinación, a Víctor por su inmensa generosidad… Y, muy especialmente, al personal de la Casa de Villanueva por su hospitalidad y buen hacer.
Que, inspirados por Francisco, continuemos fortaleciendo los lazos que nos unen y descubramos nuevos caminos para vivir con alegría nuestra misión común.
